Irma¨ Tota¨ Castellano
Referente de la comunidad de adultos mayores en Río Grande

Nació el 28 de abril de 1941 en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires. Hija de Celestino Castellano y Eulalia Sequeira, creció en una familia numerosa y querida, junto a sus hermanos Rubén, Julia y Oscar. Su infancia fue hermosa, marcada por el cariño y los valores que recibió en su casa. Mientras su papá trabajaba en el campo, ella vivía en la ciudad, rodeada de afecto y juegos. Su mamá era una mujer hermosa, cálida y cariñosa, que cocinaba riquísimos alimentos caseros. La recuerda como una madraza, de esas que están en todos los detalles.
Desde chica, Irma fue una buena alumna. Asistió a la Escuela N.º 12 de Azul, en la esquina de Av. Bartolomé Mitre y Maipú. Allí tuvo maestras que la marcaron, como la señora Cáneva y Violeta Maturano, y también recuerda a la directora, la señora Cocarro. Entre sus compañeros, menciona a Atilio, de quien recuerda haber compartido muy lindos momentos.
Cursó la escuela secundaria en el Colegio Nacional de Azul durante cinco años, aunque en cuarto año decidió dejar de estudiar; ya de muy joven empezó a trabajar en un estudio jurídico, en la mesa de entrada, y estuvo allí hasta sus 19 años.
Irma ya tenía una vocación muy clara: enseñar. Soñaba con ser maestra. Le gustaba compartir saberes, acompañar procesos, guiar. Conoció a Juan Carlos, con quien estuvo de novia muchos años. Se casaron cuando ella tenía 29 años, también en la ciudad de Azul. Él, trabajaba en un frigorífico, y al poco tiempo nació su hijo, Carlos Marcelo.
En el año 1978, cuando Irma tenía 40 años, su esposo fue trasladado y toda la familia se mudó a Río Grande. Al principio vivieron en un hotel, después en una casa en la esquina de las calles 25 de Mayo y Colón.
A lo largo de los años, Irma fue construyendo su lugar en la ciudad. Trabajó en un supermercado alla por el año 1987, tuvo una verdulería sobre calles 9 de Julio y Obligado, y otra en Irigoyen y Piedrabuena. También manejó una remisería junto a la señora Ercilia Suárez.
Años mas adelante, ingresó a trabajar en la clínica ¨Sanatorio Fueguino¨ como mucama de quirófano, donde fue muy querida. Allí trabajó con la doctora Liliana Chidiak, quien falleció en noviembre del año 2020. Irma se jubiló en esa institución y, como muchos jubilados y jubiladas, empezó a participar de actividades del PAMI. Fue en ese camino donde conoció a Paola Echeverría y comenzó a comprometerse cada vez más con la comunidad de adultos mayores.

Cuando el Centro de Jubilados Río Grande fue dado de baja por PAMI, Irma —que ya venía impulsando el programa ProBienestar— se puso al hombro la idea de abrir un nuevo centro. Así fue que junto a un grupo de personas, se reunieron en la casa de Isabel Chaparro y decidieron, por unanimidad, que ella fuera la presidenta. Así nació el Centro de Jubilados y Pensionados Aylín, en el año 2015.
Bajo su presidencia, el centro creció muchísimo. Lograron beneficios como el boleto gratuito para jubilados, lucharon para que las ONG no pagaran impuestos, y empezaron a dictar talleres para personas mayores. El reconocimiento al ProBienestar llegó incluso a nivel nacional.
El 17 de mayo de 2017, el Centro de Jubilados Aylín recibió el premio “Lola Kiepja” por su labor comunitaria. Uno de los proyectos más hermosos impulsados por Irma fue la plantación de cien árboles por el centenario de la ciudad de Río Grande. Fue una iniciativa que nació de ella y que se llevó adelante junto a los Centros de Jubilados Río Grande y San Vicente de Paul, y las secretarías de Mujer, Género y Diversidad; Desarrollo Económico y Ambiente, y Desarrollo Social del Municipio de Rio Grande. Ese día, en la zona cercana al Cristo, donde se extiende la bicisenda hacia el norte, se plantaron los primeros 20 álamos. Irma, emocionada, dijo -"Es una iniciativa que se me ocurrió a mí por los cien años y la iniciamos desde el Centro Aylín que yo presido, me pareció una cosa linda, yo no me voy a poder sentar a la sombra de estos árboles, pero hay mucha gente joven que los va a poder disfrutar. Agradezco a la gente del Municipio por habernos acompañado. Quedaron muy lindos, y ya los van a ver crecer y van a decir: había una vez una viejita que se le ocurrió plantar todos estos árboles, mirá qué lindos que están’¨-,
En noviembre de 2021, el Municipio de Río Grande homenajeó a mujeres que, con esfuerzo y compromiso, apostaron por la ciudad para desarrollar sus proyectos de vida. La jornada, llamada “Mujeres del Centenario”, reconoció sus trayectorias y el valioso aporte al crecimiento de la comunidad. Entre ellas, fue reconocida Irma “La Tota” Castellano, por su incansable labor social y su compromiso con las personas mayores, especialmente desde el Centro de Jubilados y Pensionados Aylín, que preside con dedicación y calidez.
Así es Irma Castellano, o “Tota”, como la llaman con cariño; una mujer que no se detiene, que sigue sembrando —con palabras, con gestos, con acciones— el amor por la comunidad. Porque, como ella misma demuestra, nunca es tarde para seguir enseñando, ayudando, construyendo futuro.
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