María Elena Sosa

Comunicadora fueguina, la historia de una mujer del canal del Onita

María Elena Sosa

La historia de María Elena comienza en 1985, cuando con 21 años llegó a Río Grande y empezó a trabajar en el IPV (Instituto Provincial de Vivienda). Al principio, su idea era hacer prensa en ese organismo, pero en realidad, su participación en temas de comunicación fue muy limitada durante esos primeros años. Solo en dos ocasiones, por ejemplo, la llamaron para participar en un programa de televisión llamado "Mirando el país", donde hizo un pequeño discurso hablando del IPV y la gran cantidad de viviendas que se construían en ese momento.

Tras seis años en el IPV, María Elena se quedó un poco atrapada por la problemática de la vivienda, ya que allí permanecía su vivienda de servicio y tenía miedo de perderla si se cambiaba de trabajo. Sin embargo, siempre estuvo vinculada al mundo de la comunicación. Un dia en el IPV se cruza con Wilmar Caballero, que estaba haciendo entrevistas para el canal, María Elena en una oportunidad lo abordó y le preguntó si necesitaban a alguien en el canal, ya que ella quería hacer algo más de lo suyo, de periodismo. Así fue como quedó adscripta a Canal 13. Cuando asume la gobernación José Arturo Estabillo, a traves de Rubén Rivarola, obtuvo el pase definitivo como personal de la televisión pública. También gracias Rivarola tuvo la posibilidad de viajar a Brasil, junto a su compañero camarógrafo Félix Ríos para cubrir actividades relacionadas con Jorge Mario Colazo, quien fuera el intendente de Río Grande en aquella oportunidad.

Su participación en el canal fue variada y llena de experiencias. Comenzó como cronista, haciendo notas en la calle sobre distintos sucesos, y en ese tiempo también cubrió eventos en vivo, como vigilias y manifestaciones, en las que la transmisión en vivo requería movilizarse con un equipo y un camión exterior. La rutina diaria consistía en hacer notas en la calle, cubrir eventos pautados y, en algunos casos, conducir programas matutinos, como uno que hacían en la mañana con preguntas y premios, donde compartía pantalla con Carme Cufia, una de las personas más queridas en su historia laboral.

El trabajo en el canal era muy artesanal, con pocos recursos, pero eso no le restaba intensidad ni valor. Elena recuerda con cariño aquellos años en que todo se hacía a mano, en un estudio pequeño, con recursos limitados pero mucha creatividad. También tuvo la oportunidad de hacer programas especiales; ¨Jóvenes del ayer¨ dedicado a la tercera edad, que duró un año, y otros que se transmitían en horarios complicados, como en la madrugada, durante los mundiales o eventos internacionales.

A lo largo de los años, Elena fue escalando en responsabilidades, llegando a ser jefa de locutores durante el gobierno de Fabiana Ríos. En esa etapa, junto con su equipo, dieron la primicia de la desaparición de Sofía Herrera, un hecho que quedó marcado en su memoria. También fue testigo de cómo los medios y el mismo canal estaban muy ligados al poder político, utilizándose muchas veces para difundir la imagen del gobierno del momento, lo que ella misma describe como un manejo político que muchas veces complicaba su labor periodística.

Durante su carrera, Elena participó en viajes importantes, como el que realizó a la base Marambio en la Antártida en el año 1996 o 1997; allí formó parte de la comitiva del gobernador de la provincia José Arturo Estabillo, quien viajó con miembros de su gabinete para firmar decretos provinciales en el propio territorio antártico. El viaje se realizó en un avión Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, durante el gobierno nacional de Carlos Menem. En cada expedición de este tipo se designaba equitativamente, para que todos tuvieran la posibilidad de viajar, un cronista y un camarógrafo . Esa experiencia fue uno de los puntos altos de su trayectoria, llena de anécdotas y recuerdos imborrables.

Por otro lado, Elena también recuerda a otras mujeres que marcaron su historia profesional en el canal, como Pilar Valencia, quien fue jefa de locutoras y con quien compartió muchas jornadas laborales. También menciona a Ana María Quiroga, quien fue directora de la caja de previsión social y falleció hace unos años, dejando un legado en su paso por el canal y la comunidad.

Su paso por el canal fue muy diverso: desde cronista, movilera, hasta jefa de locutores y conductora de programas propios. En una época, incluso, intentó hacer un programa dedicado a la tercera edad, con mucho entusiasmo. Además, tuvo que afrontar las complicaciones del control político, que muchas veces condicionaba la libertad de expresión, y fenómenos como la censura o las restricciones en la locución en vivo, que en su momento empezaron a ser reemplazadas por grabaciones y ediciones previas. Todo lo pudo sostener con la ayuda de sus compañeros, y con su empeño para lograr ese espacio para el adulto mayor.

A lo largo de los años, Elena fue testigo de la transformación tecnológica del medio, desde la locución en vivo en cabina hasta la grabación digital y el uso de microondas para transmitir información entre Ushuaia y Río Grande. También recuerda cómo en los últimos tiempos, antes de jubilarse, el canal fue dejando atrás la cabina de locución en vivo, reemplazada por grabaciones y contenidos editados, en un proceso de modernización que cambió por completo su forma de trabajar.

María Elena siente una profunda gratitud por las oportunidades recibidas. Agradece especialmente a compañeros entrañables como Félix Ríos, Carlos Cuffia y Elías Rolando, y recuerda con cariño a la gente de la ciudad, que en aquel entonces aún conservaba el alma de un pueblo.

Finalmente, María Elena se jubiló después de décadas en la televisión, dejando un legado de trabajo arduo, pasión y compromiso con su comunidad y su profesión. Sus recuerdos están llenos de momentos complicados, pero también de muchas satisfacciones, historias que hoy forman parte del patrimonio audiovisual y cultural de Río Grande.